Corrupción periodística: el caso de Stephen Glass

27 Mar

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El buen periodista debería estar siempre alerta, siempre atento a todo en la medida en que le sea posible, pero si además se trata de un tema en el que es particularmente especialista, esa atención o estado de alerta debería verse multiplicada por mil. Precisamente esto fue lo que llevo al periodista, de la edición digital de Forbes,  Adam Penenberg ha percatarse de la concentración de errores que había en el artículo Hack Heaven’ (El paraíso de los Hacker) de Stephen Glass, periodista de The New Republic.

Glass y Penenberg

Stephen Glass (izquierda) y Adam Penenberg (derecha)

Cuando el editor de Forbes, Kambiz Foroohar, se dio cuenta de que su especialista en informática no había cubierto la convención de Hackers que relataba Glass en su artículo, no dudó en propiciar una buena bronca a Penenberg, que inmediatamente se puso a investigar por qué no tuvo noticia de tan notable acontecimiento. Fruto de esa investigación, se desmanteló la corrupción periodística que había estado practicando Stephen Glass durante los años que trabajó para The New Republic.

Imagen

El precio de la verdad, 2003

Tal y cómo explica el periodista de Forbes en su artículo ‘Lies, damn lies and fiction’ (Mentiras, malditas mentiras y ficción) su investigación consistió en hacer lo que cualquier persona que quiera verificar una información debería hacer, contrastar las fuentes. Pero cada fuente que buscaba se encontraba que no existía, ni siquiera la propia empresa protagonista de la falsa noticia tenía página web. Esto echo se puede ver representado claramente en la película de Billy Ray ‘El precio de la verdad’ (Shattered Glass, 2003) donde se puede observar como Stephen Glass (Hayden Christensen) crea la web de la empresa para intentar tapar su propia mentira.

No es esto lo único que nos muestra la película sobre lo que hizo el periodista para poder seguir manteniendo su farsa, entre otras cosas se puede ver también como crea tarjetas de presentación de gente que solo existe en su imaginación. Pero el mundo de su mentira se viene abajo cuando el editor de The New Republic, Charles Lane, hace que Glass le acompañe a los lugares donde, supuestamente, tuvo lugar la historia que cuenta y descubre que el principal escenario de los hechos ni siquiera estuvo abierto el día en el que se habría celebrado la convención de Hackers.

Gracias a la investigación del periodista de Forbes digital y a la sensatez del editor de la revista The New Republic ambos medios colaboraron para acabar con la farsa que estaba protagonizando el joven periodista inventor de tan increíble historia. Fue entonces cuando Lane descubrió que Glass había estado inventando historias desde el primer día que trabajó allí, incluso anteriormente. 27 de los 41 artículos que escribió para The New Republic eran total o parcialmente inventados.

Charles Lane, editor de The New Republic

Charles Lane, editor de The New Republic

Después de conocer el caso de Stephen Glass y The New Republic, concluyo, en primer lugar que la verdad es el principio ético que debe primar por encima de todos los demás en la profesión periodística. En segundo lugar, inventar historias puede entretener al lector si él decide leer con ese fin, pero no se puede engañar a un lector que piensa que una publicación le está contando hechos reales, es decir, no se puede tratar como tonto al consumidor de los medios de comunicación serios y dignos, como en este caso la revista Forbes.

Como tercera conclusión extraigo que si se quiere ser un buen contador de historias hay que esforzarse día a día por trabajar a las fuentes, por ir de aquí a allá y encontrar una gran historia, real. En cuarto lugar, mi admiración hacia el director de The New Republic que toma la decisión correcta de echar a Glass de la redacción, una decisión que en la película se muestra cómo no fue para nada algo fácil. Por último, resaltar la injusticia para el resto de compañeros de profesión honestos que buscan sus historias para crecer y no crecen por inventarlas.

Al margen de todo lo anterior, esto fue un éxito para el periodismo digital, que comenzaba a aparecer en ese momento, siendo Forbes uno de los primeros medios en tener una edición online, que por aquel entonces contaba con solo un año de vida. De esta manera, tanto Penenberg como Foroohar, dejaban patente que el “buen periodismo” no es solo aquel que se hace en los medios tradicionales. Muchos críticos con el periodismo en la red afirman que la inmediatez de la información online implica que, a menudo, las noticias sean publicadas sin contrastar bien su información.

Por tanto, la afirmación de que “rigor, verificación y buen periodismo son sinónimos de medios tradicionales” considero que es totalmente falsa. El rigor y la verificación de los datos corresponde, en primer lugar, al periodista que redacta la noticia, que es también quien realizará un buen o un mal

El mundo de Jimmy, por Janet Cooke

El mundo de Jimmy, por Janet Cooke

trabajo periodístico. Si los medios tradicionales fueran sinónimo de rigor, verificación y buen periodismo no habría habido otros casos de corrupción periodística como el de la periodista Karen Jeffrey del diario Cape Cod Times, de Massachusetts (EEUU) que estuvo inventado los nombres de sus artículos durante 15

años. Y más sonado es todavía el caso de Janet Cooke que recibió el premio Pulitzer por el artículo ‘Jimmy’s World’ (El mundo de Jimmy), inventado de principio a fin.

Todos estos casos de falsedad y deshonor periodístico se dieron en medios tradicionales. Pero siguiendo con la verificación de las fuentes, creo que en segundo lugar, las historias que aparecen publicadas en un medio deberían ser contrastadas también por cargos superiores, y teniendo en cuenta el gran volumen de trabajo que esto conllevaría habría que implantar métodos cotidianos de verificación de las fuentes. Casi al final del film ‘El precio de la verdad’ la secretaria de Forbes le comenta al director que se debería hacer una foto a la fuente para contrastar rápidamente la fiabilidad del contenido de las noticias. Un gran idea.

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  1. LA CRISIS DEL PERIODISMO | Mis papeles - 6 julio, 2015

    […] [5]  Martinez, L. (2013).  Corrupción periodística: el caso de Stephen Glass. Recuperado el 05 de julio de 2015, de https://integracionsocial191213produccionumh.wordpress.com/2013/03/27/corrupcion-periodistica-el-cas… […]

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