El coste de la profesionalidad

27 Mar

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Licenciado en periodismo en la Universidad de Pensilvania, con un futuro prometedor, contratado por la revista estadounidense The New Republic. Stephen Glass destacó por sus artículos en poco tiempo de entrar en la revista. Con tan solo veintitrés años, ya poseía un espacio en el que pudo publicar sus escritos.

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Hasta este momento nada parece ser sorprendente. Aunque tan joven y  pudiendo publicar ya tus propios  trabajos sería algo bastante especial, a lo mejor un sueño para los que comienzan esta carrera.

El periodismo es una responsabilidad. Como bien lo dice Albert Montagut, en “The NewPaper”,  la función principal de la prensa, de los periodistas es de ser el  “cuarto poder” permitiendo o intentando garantizar que la sociedad sea más justa y democrática.

Al ejercer esta profesión, uno tiene que ser consiente que es un deber hacia la sociedad. Uno se compromete a obrar de la manera más justa posible para que el sistema pueda funcionar correctamente. Algo que Sthepen Glass no cumplió.

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“Lo que escribes lo leen personas importantes, presidentes, legisladores. Tu trabajo quizás influye en la política del país, eso es increíble, un privilegio y una gran responsabilidad.” De  esta forma Stephen Glass muestra su entusiasmo o suerte al ejercer esta profesión en la película “El precio de la verdad”. Película que fue interpretada  por Hyden Christensen y otros actores y dirigida por Billy Ray basada en la vida de Stephan Glass.

Filme en el que descubrimos la vida de un periodista que basa su profesión en ser simpático, en hacer “amigos”, el caer bien, en contar historias de una forma sorprendente, para poder publicar sus artículos. Quizás la palabra correcta no debería ser periodista, porque la objetividad, el mostrar o contar los hechos, el poder interpretar la realidad y poder contarla de la forma correcta, de forma leal; el buscarse las mejores y más fiables fuentes, el contrastar la información entre otras muchas características de este trabajo  no se veian reflejadas en él.

“El periodismo está lleno de fantasmas. De fanfarrones e imbéciles”

 “Por eso le llevas el almuerzo a un compañero si aún no ha terminado su artículo, te acuerdas de los cumpleaños”

(Frases de Stephen Glass en la película El precio de la verdad)

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El caso Stephen Glass nos deja mucho para reflexionar. Como ya lo he comentado anteriormente, es una gran responsabilidad el hecho de ser un periodista y de poder publicar tus artículos en algún medio. Pero también es responsabilidad de un profesional de esta categoría el ser crítico, el ver lo incorrecto, de contrastar lo inverosímil. Y más aún los responsables de los medios que los publican, teniendo ellos la última palabra para poder anunciarlos.

Es importante el papel que juegan las nuevas tecnologías. Como hemos hablado en otras entradas, estamos en una época de cambio, el mismo que nos permite mejorar, y facilitar muchos de los trabajos o actividades. La modernidad de las redacciones y de los aparatos tecnológicos, nos ayudan a poder contrastar las noticas de una manera más sencilla. Hablando de la película, quizás si se cambiaba el formato de la redacción, y se incluían fotografías en la revista esos 27 artículos quizás no hubieran podido ver la luz.

Pero si bien es cierto, como dice Stephen Glass en la película, la sociedad, las personas, quieren leer noticias y artículos acerca de ellos mismos. Quieren formar parte de eso que leen y poder sentirse identificados.

“Algunos periodistas creen que el contenido político es  lo que hace memorable un artículo. Yo creo que son las personas que descubres, sus rarezas, sus defectos, aquello que los hace graciosos o más humanos. El periodismo es el arte de captar el comportamiento. Tienes que saber para quien escribes y tienes que saber qué se te da mejor.

Yo tomo nota de lo que hace la gente averiguo lo que la conmueve, lo que le asusta y sobre eso escribo. De este modo, son las personas las que cuentan las historias.”

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Para concluir, debo destacar que el descubrimiento de estas mentiras se debió a la revista Forbes, quienes  realizaron una verdadera investigación periodística que publicaron en su artículo titulado  “Mentiras, malditas mentiras y ficción”, en la que, por supuesto, se criticó el trabajo de este periodista y por supuesto el medio que había permitido que tantos artículos vieran las calles norteamericanas.

Debemos confiar en que cada uno de los profesionales, no solo los periodistas, hagan su trabajo lo mejor posible, ya que la sociedades funcionan si ellos funcionan. Un médico, un psicólogo, un abogado un periodista entre muchos otros deben actuar de la mejor manera que se pueda para que el sistema pueda sobrevivir y no le cueste ser democrática, segura, libre  y justa.

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